El ego como luz de aterrizaje

Muchas veces he oído halar del ego, como una parte que distorsiona el avance espiritual y que es lo que nos distrae de llegar a buen puerto.

Hoy me hago una pregunta que deseo compartirles… ¿no es el ego traducido como amor propio el que nos hace reflexionar sobre lo que es mejor a tu vida y se convierte en esa luz de aterrizaje?.

 Me refiero a que cuando descendemos a esta humanidad, al mundo de las formas, requerimos de referencias, un cuerpo, un nombre una historia a través de la cual experimentar la existencia. El ego cumple esa función es la luz que requerimos para marcar la pista y no perdernos, es esa luz que ilumina nuestra conciencia y que podamos tocar la tierra en experiencia humana.

 Pero el conflicto aparece cuando se nos olvida que la luz no es el viajero, solo es quien nos señala el camino  y que el ego solo es un instrumento que nos va a ayudar a transitar esa experiencia, el Ser es el observador.

Cuando logras la madurez de la conciencia espiritual  puedes dejar de identificarte por completo con la identidad  y reconocerte detrás de cada pensamiento, emoción y recuerdo y es ahí cuando surge tu sabiduría y el el ego deja de ser prisión y se convierte en un compañero que ilumina nuestra travesía humana para que nuestra alma pueda manifestarse en este mundo.

Tal vez la verdadera sabiduría no  consiste en apagar las luces de aterrizaje, sino en recordar que atrás de ellas, existe algo más, un interfaz entre la dimensión espiritual y la experiencia humana, entre el umbral de lo eterno y lo temporal, que nos permite aterrizar en la Tierra sin olvidar nuestro origen

¿Qué opinas?..

Con amor desde el amor «Abuela cósmica»

Elizabeth Reyes – Facilitadora

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