En estas fechas que se aproximan, es común que muchos pensemos en la misericordia.
¿Pero realmente te has puesto a pensar qué es la misericordia y en qué consiste darla o recibirla?
Sabemos que la misericordia es el acto de dar al más necesitado, ser empático con los que menos tienen y más requieren.
Pero, ¿has reflexionado qué beneficio trae a tu vida?
Muchos damos lo que tenemos sin esperar nada a cambio, pero la Ley Divina nos recuerda que todo lo que ofreces se multiplica, siempre que lo des con fe, convicción y amor.
Hoy te hablaré de la misericordia de Dios Padre en nosotros y de qué efecto tiene.
Muchas veces somos esos instrumentos divinos que el Padre utiliza para otorgar ayuda, servicio o tiempo a un hermano, aun cuando nosotros mismos estamos en la misma necesidad. Y ocurre que vemos la misericordia del Padre reflejada en ellos y no en nosotros, que también la requerimos.

Y no es que el Padre quiera más a tu hermano que a ti, porque Su misericordia y Su fiel amor nunca se acaban.
Es ahí donde nuestra fe y fortaleza se ponen a prueba. Logramos ver que Dios Padre tiene los tiempos perfectos. Quizás aún no estés listo para recibir esas bendiciones, pero eres el canal para entregarlas a otro ser. Con seguridad, estarás lleno de ellas cuando sea tu tiempo, o tal vez las veas reflejadas en otros aspectos de tu vida.
Con esto concluyo que el Padre es misericordioso todo el tiempo, y nos enseña a ser benevolentes con nuestros hermanos y con nosotros mismos, sin dudar y sin esperar.
Es promesa que la misericordia del Padre es redonda: lo que das, en algún momento de tu vida regresa. Que tu vida siga llena de abundancia, bondad y gratitud.
Elizabeth Reyes – Facilitadora

