En los senderos de lo ignoto,
vaga un alma, errante y sola,
tejiendo ecos entre la penumbra,
del nombre oculto que nunca aflora.
Allí, donde el tiempo enmudece,
y la luz se deshace en olas,
duerme un sueño jamás narrado,
un misterio eterno que todo devora.
Entre lo ignoto y lo infinito,
se dibuja un verso nunca escrito,
y en el susurro de su vacío ardiente,
las almas errantes buscan un puente

